• ¿Cuándo?

Sin complicaciones: con una vez a la semana tienes de sobra, aunque es tan hidratante que muchas amigas la usan cada dos por tres.

• ¿Cómo?

Sin prisas: un par de minutos de masaje con la yema de los dedos sobre la piel limpia y seca, despacito. Deja que el polvo de bambú retire las células muertas y los nutrientes penetren en la dermis.

Después, retira con agua, seca delicadamente y ya estás lista para aplicar tu tratamiento preferido en esa piel rejuvenecida y activada para captar nutrientes.